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L'espai dels estudiants de la UPF per als estudiants de secundària


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Ser estudiante de criminología

Muchos de los que ahora cursamos criminología tuvimos dudas en su momento; pero cuando entras en la carrera y conforme pasan los años, todo empieza a cobrar sentido. Ves cómo las leyes se modifican, y agradeces haber seguido Ciencia Política y Políticas Públicas, para comprenderlo mejor. Entiendes lo importante que era conocer a los agentes e instituciones públicas para luego saber qué clase de política criminal se aplicará y ver el porqué.

Ves, por fin, que el derecho es algo subjetivo, hecho en sociedad por humanos y para humanos, y cómo todas las decisiones gubernamentales tienen que ver con lo que al final se considera delincuencia y con aquello que no.

Si en primero te parece extraño tener que cursar nociones básicas de sociología, o si en segundo tienes que cargar con estadística, todo obtiene su finalidad cuando te das cuenta que las estadísticas se pueden manipular, y que la percepción social del crimen es casi tan importante como el delito mismo.

Poco a poco, aprendes técnicas de investigación, y todos esos artículos, libros y manuales que has ido consultando se conectan como las estrellas que forman una constelación para darle sentido a algo.

Y es que, un criminólogo no es solo un especialista en derecho penal, ni un psicólogo, ni un sociólogo, ni siquiera alguien bueno leyendo e interpretando artículos académicos y estadísticas. Un criminólogo es más que la unión de las partes.

Lo que este grado busca es formar a una persona capaz de hacer todo eso y más. Y por más, amigos lectores, me refiero a formaros como personas. Ciudadanos capaces y conscientes de conocer, comprender y formar pensamiento crítico sobre todo lo que ocurre a vuestro alrededor, y ver que toda forma de realidad tiene su incidencia en la criminología, porque esta nunca se entendería sin la sociedad.

Si queréis ser criminólogos, debéis saber que tenéis que abarcar todos los ámbitos posibles, pues tan importante puede ser una reacción electro-química en el cerebro que se da cuando no debería, como una sociedad desigual que margine sistemáticamente a una parte de la población, causando sesgos en las estadísticas y los análisis.

Por ello, futuros criminólogos, debéis estar abiertos a todo tipo de conocimiento. Aquí aprenderéis a ser críticos, reflexivos, sagaces; aprenderéis a ver las mentiras y las verdades; desmontaréis y reconstruiréis vuestra visión del crimen, la delincuencia y el comportamiento desviado.

Y es justo advertiros, compañeros, que la criminología tiene un terrible efecto secundario. Una vez criminólogo, para siempre criminólogo. No os libraréis de lo que hayáis aprendido durante los cursos, puesto que la información seguirá con vosotros, curso tras curso, como los ladrillos que conforman las paredes de una biblioteca, y siempre que veáis, oigáis o sepáis algo sobre delincuencia, vuestro sentido crítico evaluará la información de cabo a rabo.

No olvidéis que vuestras ideas y opinión importan, y seguirán importando. Aquí venís a aprender a defender vuestra opinión y a empezar a saber cómo cambiar el mundo a mejor.
Entonces, qué: ¿Os apuntáis?

Carla Morales Moncada, estudiant del grau en Criminologia i Polítiques Públiques de Prevenció.

 

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Una decisión tras otra

¡Hola de nuevo futuros universitarios (y algunos de vosotros, futuros estudiantes de Criminología)! ¿Cómo lo lleváis? A estas alturas, quizás os habéis empezado a plantear qué queréis hacer en vuestro futuro próximo. Y es que, por delante, se os presentan años de tomar decisiones que influirán en el transcurso de vuestras vidas. Decisiones para las que, quizás algunos, como yo en su día, no os sintáis preparados aún. Y es que, al menos en mi caso, de pequeña parecía tener más claro lo que quería ser de mayor que en la época en que tuve que tomar todas las decisiones. Recuerdo ese sentimiento de angustia e inseguridad a la hora de elegir; recuerdo los momentos en que los profesores nos advertían que escoger una rama de bachillerato u otra determinaría a su vez los grados a los que podríamos optar; pero, lo que mejor recuerdo es cómo mis padres me decían que me guiara por lo que me gustaba a mí y no por lo que me dijeran los demás. Sin duda, esas decisiones las tenéis que tomar por vosotros mismos, aunque siempre os podéis dejar aconsejar.

Ahora, miro hacia atrás y veo cómo cada una de las decisiones que tomé han acabado llevándome a donde estoy. Como comenté en un post anterior, acabé en Criminología por decisiones pasadas que me cerraron otras puertas y me abrieron esta. Aún así, no me arrepiento de haberla escogido. Mientras algunos amigos míos se quejaban de sus respectivas carreras, yo disfruté muchísimo con la mía. Siempre habrá asignaturas que os gusten más que otras, pero la carrera en su conjunto resulta de lo más interesante. Aprendemos un poco de todo: derecho, psicología, estadística, sociología, política… ¿Qué hay mejor que combinar diferentes ciencias? ¡Es imposible aburrirse! Además de que tendréis temas de conversación para rato.

Criminología es uno de los grados que tienen pocas plazas aquí en la Pompeu Fabra: únicamente 80. Además de tener clases magistrales, donde el profesor explica la teoría, también tenemos seminarios, donde llevamos la teoría a la práctica. Si bien esto supone un esfuerzo extra por parte de los alumnos a la hora de realizar lecturas, deberes y trabajos, también supone un extra en el conocimiento, puesto que la mejor forma de aprender lo dado en clase es practicándolo. Además, estaréis divididos en grupos reducidos, lo que facilitará conoceros mejor los unos a los otros.

Yo sólo puedo explicaros cómo fue mi experiencia en el grado en Criminología, pero está claro que la decisión de escoger una carrera u otra es vuestra. Sólo espero poder ayudaros a despejar un poco esa incertidumbre y angustia a la hora de escoger, tanto si es para elegir Criminología como para descartarla. Yo, y todos los que aparecemos en la foto, al final la escogimos, y ya podemos decir orgullosamente que somos criminólogos. Si la escogéis, la disfrutaréis.

Julia Hambrona, estudiant del grau en Criminologia i Polítiques Públiques de Prevenció


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La universidad, otro mundo

¿Cuántas veces habremos oído eso, nosotros los estudiantes? La universidad es otro mundo. Qué lejos parecía cuando estábamos en el instituto, ¿verdad? Escuchábamos que el hermano de un compañero se iba a la universidad y la sola idea ya nos causaba algo de pánico y emoción al mismo tiempo. Queríamos que llegara nuestro turno y, a la vez, pensábamos que no estábamos preparados, pero que, llegado el momento, lo estaríamos.

Querido lector, temo decirte que quizás no creas estar listo, pero es el momento de decidir estarlo.

El paso a la universidad es grande; no, gigante. Las clases, las asignaturas, la evaluación… La universidad se define bien con el término libertad. Oh, sí, eres libre de organizarte como quieras, y no va a haber profesores de instituto persiguiéndote para que vayas a clase. Esta vez, te toca levantarte por las mañanas e ir a clase porque es lo que quieres, y no porque sea obligatorio.

Es la hora, querido lector, de hacer lo que siempre has querido hacer.

Si me estás leyendo, creo que tú y yo ya tenemos algo en común: hemos escogido el grado en Criminología. ¿Por qué? Bueno, seguro que la gente te preguntará si no te da cosa “eso de ver muertos”, o te dirá “¡qué guay, suena muy interesante!”. Como diría Aristóteles, la realidad se encuentra en el punto medio. No vas a ver muertos, más que quizá algún que otro zombie arrastrándose a clase por las mañanas; y va a ser interesante, sí; pero también vas a tener que trabajar.

Criminología es una ciencia de muchas ciencias: derecho, sociología, biología, estadística… Y es que, a mi parecer, estudiar el delito y al delincuente no puede centrarse en un solo factor. Futuro criminólog@, si quieres descubrir por qué se producen delitos, tendrás que conocer primero la sociedad —el paisaje en el que actúa el delincuente— y seguro que también querrás ser capaz de entender la aplicación de la genética en las investigaciones, y tus derechos y deberes no solo como criminólogo, sino como ciudadano de este mundo en que vivimos.

Pero no todo se basa en aprender disciplinas, créeme; vas a aprender más de la vida sin darte cuenta de lo que puedes llegar a imaginar. Pues, amigo lector, la universidad será lo que tú quieras que sea. Puede ser la mejor experiencia de tu vida si tú decides que estás listo y que va a ser así. Tú eres el único que puede decidir, es tu vida; recuérdalo, nadie puede vivirla salvo tú. Sé egoísta y cuida de ti mismo, escoge lo que más te guste y el resto vendrá solo.

Los cursos, los nuevos idiomas, las nuevas aficiones, los deportes, la música, los amigos, las fiestas, los ratos en la biblioteca… La universidad no es algo que se pueda explicar con palabras. La universidad hay que vivirla. Y ahora, amigo mío, te toca a ti. Espero sinceramente haberte ayudado con mis palabras y que escojas, ante todo, ser feliz.

Carla Morales Moncada, estudiante del grado en Criminología y Políticas Públicas de Prevención

5. carla morales moncada


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Adentrándonos en el grado en Criminología

Como os comenté en mi anterior apunte, escogí este grado con una idea errónea de lo que era la criminología. Sin embargo, a día de hoy, no me arrepiento de mi elección. En este apunte os explicaré las experiencias que he tenido a lo largo de la carrera y el futuro que preveo gracias a ella.

Si bien el primer trimestre del primer año se hace un pelín durillo (entre otras cosas, porque tienes que adaptarte al funcionamiento de la universidad, conocer gente nueva, haces asignaturas muy generales…), a medida que avanzan los meses la situación va mejorando. A partir del segundo año, la carrera se va volviendo más interesante y las asignaturas se vuelven más específicas. Sin embargo, no es hasta tercero y cuarto de carrera cuando realmente sientes que te gusta la carrera que estás haciendo, al menos así fue el caso de algunos de mis compañeros y el mío.

La criminología es una ciencia interdisciplinaria, por lo que se basa en conocimientos de todo tipo de ciencias, entre las que destacan la sociología, el derecho, la estadística, la psicología y la política. Durante el último año, cada uno escoge el itinerario que quiere realizar: Criminalidad y Sistema Penal (para aquellos que les guste más el derecho), Investigación Criminológica (para aquellos que quieren llevar a la práctica la investigación) y, por último, Biología y Psicología Criminal (para aquellos que prefieran incidir en la mentalidad criminal). Durante el último año también se realizan las prácticas y el trabajo de final de grado. Añadir que nos dieron la posibilidad de realizar las prácticas en el extranjero, y algunos de mis compañeros aprovecharon esa oportunidad. Yo realicé las prácticas en el Observatorio Social de España, las cuales fueron muy enriquecedoras a nivel profesional y me han servido para añadir experiencia a mi pobre currículum.

Siempre hemos sido un número muy reducido de alumnos en Criminología. El último año de carrera éramos escasamente unos cuarenta, por lo que al final nos convertimos en una gran familia (obviamente, cada uno junto con su grupito de amigos desde el principio de carrera, pero no dejábamos de ser una gran familia). Esto, a mi parecer, es un punto a favor.

Todos somos conscientes de que, actualmente, la situación laboral en España es muy complicada, y que ésta se enreda aún más para carreras que no tienen una profesión definida, como es el caso de la criminología. Aún así, no sabemos qué pasará en el futuro, por lo que no debemos dejarnos guiar por el presente. Sabemos que la criminología es necesaria y por ello debemos reivindicar un lugar fijo en la sociedad para ella. Os animo a todos aquellos que queráis estudiar esta carrera a que no os dejéis desmotivar por las circunstancias actuales. Ya encontraremos trabajo, nos haremos hueco, reivindicaremos entre todos un puesto digno. Yo, de momento, estaré en Holanda haciendo un máster; pero espero estar de vuelta el año que viene en Barcelona y trabajar aquí como criminóloga, que es lo que realmente me gustaría.

Julia Hambrona, estudiant del grau en Criminologia i Polítiques Públiques de Prevenció

 


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Criminología: una ciencia desconocida

Antes de empezar a relataros mi experiencia personal, quiero presentarme. Soy Julia Hambrona y, en su día, fui estudiante de Criminología y Políticas Públicas de Prevención en la Universidad Pompeu Fabra. Como vosotros, durante el segundo año de bachillerato tuve que dedicarme a pensar en qué quería estudiar, y es que elegir una carrera es una tarea realmente complicada. Algunos tienen claro desde pequeños lo que quieren ser de mayores y otros, como yo, esperan hasta el último momento para decidirse. Y es que, ¿cómo voy a saber a los 17 años qué querré hacer a los 30? En realidad, uno se empieza a decantar en la Educación Secundaria, puesto que ya decides el tipo de bachillerato que quieres hacer y, en consecuencia, la rama de estudios universitarios que harás.

Si la elección de la carrera es difícil, la de la Universidad no se queda atrás. Si os soy sincera, llegué a la Pompeu Fabra de rebote, puesto que lo que me hizo acabar aquí fue la residencia. Sí, así es; elegí primero la residencia, y como requisito me pedían ser de la Pompeu Fabra, así que me centré en buscar entre sus carreras. Nunca me han llamado mucho la atención las carreras de economía o de derecho puro y duro, así que fui descartando hasta que leí Criminología. ¿Y eso, qué es?, me pregunté. Empecé a buscar información como una obsesa. A día de hoy, y después de muchas confusiones, he llegado a una conclusión: nunca confiéis en lo que os diga Internet; hay que contrastar fuentes. Acostumbrada a ver series como CSI o Mentes criminales, me emocioné con la idea de formar parte de un grupo como esos. Así que elegí la carrera de Criminología con una idea muy errónea de lo que era. Sin embargo, desde la presentación del grado en Criminología, no me cupo más duda: un criminólogo y un criminalista no son lo mismo (¡maldito Internet!). Agradecí no ser la única que tuviera una concepción bien distinta de lo que era esta ciencia, puesto que muchos de mis compañeros se quedaron pasmados durante la charla de Elena Larrauri, quien dijo, y cito textualmente: “Quien crea que esto es CSI, puede levantarse e irse ya”. Llegados a este punto, todos los que pensaseis que ser criminólogo es ser CSI, quitáoslo de la cabeza.

Si bien me desilusioné un poco al no ser lo que yo me esperaba, le di una oportunidad. Y os preguntaréis, ¿qué es entonces la criminología? Pues se trata de una ciencia que pretende entender y explicar el porqué de la delincuencia, para poder de esta forma prevenirla. Suena interesante y os puedo confirmar que lo es. Quizás no se trata de perseguir a los malos y esclarecer un crimen con una sola mirada de la escena, pero la criminología va más allá y trata de adentrarse en la mentalidad del criminal. Habiéndoos aclarado qué es, en posteriores publicaciones os explicaré las experiencias que he tenido a lo largo de la carrera de Criminología.

Julia Hambrona, estudiant del grau en Criminologia i Polítiques Públiques de Prevenció